martes, 27 de noviembre de 2007

TU AMISTAD, EL MEJOR REGALO DE MI CUMPLEAÑOS, LOREN


Sin quererlo ni beberlo ya me he echado otro añito más al coleto. Un año más en mi curriculum vitae; un año más de intensas experiencias acumuladas junto a ti y al resto de la colla; un año para recordar, sí señor, sí, para recordar y no para olvidar. Tu ausencia me ha hecho reflexionar sobre el sentido de la amistad. Aquí tienes el resultado.
La vida me ha dado el mejor regalo de cumpleaños que he podido tener en mucho tiempo. Tu amistad, Loren, tu amistad. Por supuesto que también me he reencontrado con más amistades buenas y de buenísima calidad, véase la colla, y el tándem Agustí-Lola. A todos os debo una inmensa gratitud por ser dichoso de compartir ese tesoro que es la amistad, algo tan lejano a los bienes materiales que nunca nos acaban de satisfacer. Es curioso que cuando deseas un coche nuevo, un mueble o ropa, lo valoras muchísimo al principio, hasta que lo consigues, y…entonces pasa a ser cotidiano, perdiendo esa chispita de gracia que nosotros le habíamos concedido. Con la amistad, ese sentimiento tan humano, a veces nos puede pasar lo mismo, dependiendo de la evolución personal y de circunstancias que la vida nos plantea.
No creo que ese sea mi caso contigo, Loren. Y no lo digo porque ya no estés físicamente con nosotros, sino porque los que como yo, que ya estamos en la madurez de la vida, ya no estamos para ilusionarnos con falsos espejismos que los demás nos puedan ofrecer. Estoy ya un poco revenido de muchas cosas, y tan escarmentado de ilusionarme demasiadas veces con el género humano, que quieras o no, me mantengo en guardia y a la expectativa cuando se conoce a alguien nuevo. Contigo empecé, tengo que decirlo, en plan suave, escudándome en el resto de la colla, siendo uno más que participaba en excursiones. Pero fue tu amabilidad, tu grandeza de ánimo, lo que me desarmó, y viejos laureles volvieron a reverdecer. Descubrí un grandísimo CORAZÓN, que no te cabía en el cuerpo. Descubrí una persona que me abrió las puertas de su casa; vamos que descubrí que todo era cuestión de tiempo en seguir profundizando en esa amistad ya iniciada, y con muy buenas perspectivas, ¡ya lo creo que sí!.
Te he situado en mi santuario personal, al estilo del sancta sanctórum del templo de los judíos, ese sitio reservado especial a lo más ilustre, importante y que da significado a nuestras vidas. Todos tenemos este lugar especial, que guardamos celosamente para ofrecerlo solamente a lo que creemos realmente nos aportará algo positivo. La amistad de la buena siempre nos modifica nuestro ser y hace que saquemos a relucir nuestras mejores galas.
El otro día me emocioné cuando Eugeni, el entrenador de fútbol de Bosco, nos leyó, regaló diría yo, unos versos de Martí i Pol. Hubo una frase que me ha dado que pensar. Se refiere a que con el paso del tiempo el recuerdo de tu vida terrenal se vuelve translúcido, (algo normal y necesario para no acabar enfermos). Lo bonito del verso es que añade que veremos a los demás a través de ti, por tu condición de ser translúcido, lo cual nos modificará la óptica con la que hasta ahora veíamos la vida. Una bonita manera de enfocar la amistad.
¡Ha valido la pena ser tu amigo, disfrutar de tu amistad y de tu presencia en este mundo!
Brindo una vez más por ello.
De todo CORAZÓN
Pepe

No hay comentarios: