martes, 30 de octubre de 2007

UN BRINDIS A LA VIDA, LOREN

Querido amigo Loren.
En un anterior escrito me referí a que te contaría nuestra excursión a Es Canaló. Quería hacerla el domingo, al acabarla, o máximo, el lunes. Pero ¡leches con la espalda! Entre un tirón muscular que amenazaba con lumbalgia y el poco dormir, la verdad es que mi cuerpecito serrano, ya un poco carroza, no se puso al día hasta hoy martes, en el que he podido recuperar la tonelada de sueño perdido y el medio metro cuadrado de espalda dolorida.
En fin, que la estada en Es Canaló prevista para el fin de semana, salió a pedir de boca. Hasta las nubes y el tiempo incierto de los días anteriores, nos dieron una tregua y, pudimos disfrutar de un día espléndido de sol y luminosidad como los que a ti te gustaban. Me acuerdo de un comentario tuyo cuando hablamos del invierno en Menorca que se avecinaba. Tu respuesta fue muy clara: No em xarris! Me di cuenta entonces hasta qué punto amabas la vida en su esplendidez, la naturaleza en su explosión de color, calor y luminosidad que ofrecen el verano y la primavera. En el fondo opinabas igual que bastante gente, a los que la cortedad de luz de los días invernales les baja el biorritmo, el pulso de vida. Gente que vuelve a revivir cuando el gobierno nos vuelve a cambiar la hora y la naturaleza se despierta de su largo letargo.
¡Sí estuviste allí, Loren! ¡Sí estuviste en Es Canaló! Con toda la ilusión que ponías en los planes de la colla, las excursiones con noche incluida siempre te atraían especialmente. Parecía que así no desaprovechabas ni un instante de ese precioso tesoro que es el tiempo, compartido entre amigos, hijos y familia en un entorno natural espectacular, en este caso el barranc d’Algendar.
Tu espíritu estuvo presente de una manera sencilla, natural, sin caer en sensiblerías ñoñas. Te diré los momentos en los que creo sentí tu sensibilidad vitalista. Nada más llegar a la casa la tarde del sábado, fuimos a hacer una breve excursión al predio de S’Alberg Vell, Sobre Vell (los dos nombres árabes más antiguos que siempre tuvo) o de Sta Lucía como rezaba en una de sus paredes (nombre que tuvo después de la reconquista a los árabes). Las chimeneas gemelas, al estilo inglés, las florecillas alfombrando el campo, una empacadora llena de herrumbre a la que Nofre le puso el macho imaginario y empacó varias balas de paja, el precioso pozo en la entrada de la casa, y, sobre todo, el hecho de tener una cueva natural debajo de la casa con su murciélago y todo, todo eso ya te hubiese bastado para hacer una inmensa colección de fotos, incluyendo a las personas como protagonistas esenciales de tus paisajes, a los que sabías dar ese toque tan humano. ¡Allí estabas tú de un lado para otro buscando ángulos inverosímiles y comiéndote con los ojos todas las cosas nuevas que acababas de descubrir!.
La llegada de los que faltaban, con Magda a la cabeza, animó más la casa con el griterío de vida de los jóvenes. El fuego en la chimenea empezó a cobrar un protagonismo mayor a medida que avanzaba la oscuridad de la noche. Una cena “de régimen” a base de oliagu amb meló y sus etc. correspondientes de extras nos preparó para el plato fuerte de la noche: la velada, amenizada el primer lugar por los jóvenes, con un Simón junior, como rey del mambo y seguida del típico enfrentamiento hombres-mujeres al juego del Party. Terminó con unas ganadoras en un reñido final y unos ganadores a risas, chuflas y cachondeo, que era lo que se pretendía. ¡Allí estabas tú, respondiendo al pitorreo general de las féminas, con un ¡ Avam, avam, menos, menos!
También estabas presente cuando subimos a los porches a dormir, antes de despedirnos de este primer día de excursión sin tu presencia física, antes de decir adiós a la tarde que se había ido llena de emociones y regalarle al sueño lo poco que quedaba hasta el amanecer. Unos chistecillos contribuyeron a no dejarnos un mal regusto de boca y a despedirnos de ti con una nostálgica sonrisa, un amable recuerdo o una furtiva lágrima antes de decir adiós al mundo por unas horas.
La infantería juvenil tocó diana hacia las 7 de la mañana-madrugada ¡joder que bríos! Una mirada rápida a Magda que dormía al lado, un pensamiento fugaz de que ese era tu sitio, y ¡arriba, a empezar un nuevo día con renovadas ilusiones! Dentro de los sacos celebramos san Simón con unos regalitos y con los primeros comentarios sobre lo sucedido por la noche. Las caras risueñas nos devolvían a la vida. ¡También estabas aquí, dándonos los buenos días y repartiendo algunas frescas e ingeniosas puyas al personal maduro!
Otro desayuno “de régimen”, con especial dedicatoria al colesterol, sirvió para prepararnos para la limpieza del torrente, esta vez como voluntarios de Protección Civil, lo que somos la mayoría de los presentes. Te imaginé paseando junto a Magda y otras mujeres de la colla, haciendo fotos a los parajes de singular belleza que ofrece el barranc, y, a los sufridos voluntarios que allí estábamos dando el callo. Por cierto, Magda encontró “peus de cabrit” y “camas seques”. Te imaginé sacando mogollón de fotos a los juniors, entre ellos a tu hijo Bosco que disfrutaba a tope, empeñados en dejar expedito un paso al agua. Curraron de lo lindo cortando cañas, manejando hachas, tijeras, cavacs, palas y sobre todo, guarreándose bien con el fangueti y el agua marrón del torrente. ¡Qué fotos más majas hubieses sacado! ¡Eras “un marbre” eternizando los fugaces instantes que la vida te proporcionaba!
La preparación de la última “comida de régimen”, con un aperitivo largo, largo, largo y unos buñuelos cojonudos, bueno, los pocos buñuelos que los jóvenes nos dejaron al resto, pusieron el final al homenaje que le dimos al colesterol. Todavía nos quedaba una última y agradable sorpresa en la que tú también estabas presente. Por si no teníamos bastante, cuando la digestión somnolienta amenazaba con decaer la tertulia vespertina, apareció por arte de magia una cuerda, y ¡oh milagro! jóvenes y no tanto, se animaron en una frenética comparsa de botes y más botes. Me acordé una vez más de ti, e intenté, muy modestamente, captar detalles de vida, los saltos al cielo de todos y cada uno de los que se animaron. Un modesto homenaje a ti y una alegría sincera reflejada en todos. Bosco, que parecía reticente a participar, al final también se animó al ritmo corderil que imponían Simón y Agustín que habían tomado previamente las riendas del juego.
Júlia estuvo imponente en todo momento ¡Qué pedazo de buena persona hay dentro de ella! Tere estuvo colosal, viviendo una estupenda experiencia y sintiéndose una más de la colla. Magda estuvo magnífica, ¡Chapó por ella! Me descubro cada vez delante de ella. Vino con ilusión, con el corazón dolorido, sabiendo que era lo que a ti te hubiese gustado hacer, Loren. Vino sabiendo que era lo que a sus hijos le gustaba y le pedían. Y vino por ella misma, por seguir dándose ánimos de vida. ¡Cuántas veces habrá acudido a ti en diferentes momentos!, especialmente cuando estamos juntos. Supongo que le habrás susurrado esas palabras cariñosas, cómplices, que solamente las saben las parejas en la intimidad y que tanta serenidad le han dado a su rostro. ¡Bien por los dos, Loren!
Todos los de la colla, Nofre, Marga, Simón, Yolanda, Pere, Llucía, Tomeu, Esmeralda, Magda, todos arrimamos el hombro para que esta primera salida sin tí fuese plena de vida, aun sabiendolas limitaciones que nos imponía tu no-presencia. ¡Chapó por todos y cada uno de ellos!
Recogimos, limpiamos, nos fuimos y cada uno a su casa, Dios en la de todos (como dice el refrán) y tú presente en cada uno de nuestros corazones.
“Exprimir al máximo la vida” parecía ser últimamente tu lema, y a fuer de ser sinceros, vaya que si lo pusiste en práctica. Lo percibimos todos.
Un BRINDIS A LA VIDA, Loren. Eso fue lo que hicimos. El mejor homenaje que te hemos podido hacer.
De todo CORAZÓN
Pepe y toda la colla

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